jueves, 25 de noviembre de 2010

Un comienzo

Y era hora que comenzara por lo básico. Claramente, es una cuestión de principios (literal).
Debí hacer esto mucho tiempo atrás. Pero la verdad es que mi confusión crece a diario. Porque cada a diario engloba nuevas preguntas. O dudas. O incertidumbres. Y mientras resolvía si debía o no hacer eso, fui errante por la vida, ganando enemigos y algunas- muy muy pocas- canas.
Esta bien hacerse preguntas. Hace poco discutía eso con un amigo. Yo le decía que no necesariamente hay que hacerse preguntas y no necesariamente debe uno exigir que el otro se pregunte. Y él respondía que definitivamente, la Pregunta era una obligación- con un dejo de moralidad- para salir de la ignorancia en que estamos sumidos. Yo insistí que no. Un poco por que creo que no. Y otro poco, por que es mi naturaleza decir que no. 
Entiendo que no es necesario cuestionarse todo para vivir. No es necesario racionalizar cada instante de la vida. Las cosas tuercen su rumbo de manera natural, instalando la duda sin necesidad de buscarla. Por eso, sostengo que en cierto punto, anclando en algún momento de la vida, la Pregunta NACE. Y vive justo en ese lugar donde no tenia que quedarse. Por que la Pregunta es hija de puta. No va a cuestionar algo transitorio, pasajero, inútil. No. Busca poner en juego algo que posiblemente te cambie la forma de ver el mundo.
La Pregunta no esta sola. Tiene amigos. Y Amigas. Y son todos juntos una bomba de tiempo. Comienzan sembrando la duda, luego la sospecha. Mas tarde, el desgano, el prejuicio, la falta de credibilidad. Un rato después, el plan maquiavelico para conseguir la respuesta. Y con suerte, si para este momento, no trasladamos la duda a segundos y terceros pasajeros, abandonamos el barco por que una nueva pregunta vino a quitarle el lugar a la otra. Es perecedera la Pregunta. Eso si.
Es bueno cuestionarse las cosas, no aceptarlas por que naturales son. Tampoco aceptar que sean naturales. Eso también es un juicio prematuro. Ademas, las preguntas se arman con palabras, y sobre las palabras también tengo otro poco.
Deseo siempre tener dudas, pero nunca miedos. Pienso que tenemos problemas quienes albergamos incontable cantidad de preguntas de las que emergen nuevas y nuevas y a las que jamas podemos darles una respuesta digna de silenciar las venideras. Tenemos problemas quienes vivimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario